Documento de posición del PPE sobre las relaciones comerciales entre la UE y China

Documento de posición del PPE sobre las relaciones comerciales entre la UE y China

21.10.2026

Documento de posición del PPE sobre las relaciones comerciales entre la UE y China

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Se ve la bandera nacional china en la estructura de un buque, frente a unas pilas de contenedores de transporte marítimo

La Comunicación conjunta de 2019 de la Comisión Europea y la Alta Representante y Vicepresidenta, en la que se describía a China como socio de cooperación, competidor económico y rival sistémico al mismo tiempo, sigue reflejando la realidad de nuestra relación bilateral. El comercio entre la UE y China sigue siendo una de las asociaciones económicas más importantes del mundo, pero se caracteriza cada vez más por la ausencia de unas condiciones de competencia equitativas. El comercio bilateral de mercancías alcanzó los 759 000 millones de euros en 2025, pero la UE cerró el año con un enorme déficit de 360 000 millones de euros, el equivalente a 1 000 millones de euros al día. El efecto acumulado de las enormes subvenciones industriales, el exceso de capacidad resultante, las presiones deflacionistas y la manipulación monetaria ha proporcionado a los productores chinos ventajas de costes artificiales en los últimos años. Pekín también ha mostrado una tendencia a la escalada de su dominio, utilizando como arma las dependencias de la cadena de suministro —especialmente en el caso de las materias primas críticas— y dirigiendo investigaciones de represalia contra sectores europeos políticamente sensibles, como el brandy, la carne de cerdo y los productos lácteos, con el fin de perseguir objetivos políticos. Aunque la UE no puede desvincularse de China, debe hacer frente a una asimetría creciente, en la que las empresas europeas se enfrentan a restricciones de acceso al mercado, a un trato desigual y a presiones para la transferencia de tecnología, mientras que las empresas chinas disfrutan de un amplio acceso al mercado único europeo. La Unión Europea es el mayor mercado de exportación para China, lo que nos confiere una influencia muy significativa que aún no estamos aprovechando plenamente.

El Grupo del PPE apoya la declaración conjunta acordada en junio de 2026 por la que se pone en marcha el Mecanismo de Consulta sobre Comercio e Inversión entre la UE y China, así como el seguimiento conjunto para abordar los desequilibrios comerciales y de inversión, los controles de exportación, los derechos de propiedad intelectual y la reforma de la OMC. Con el fin de lograr avances sustanciales en estos cuatro frentes, el Grupo del PPE pide: 
 

EL PPE PIDE QUE SE TOMEN MEDIDAS

  • La UE debería utilizar sus instrumentos de defensa comercial existentes con mayor determinación, coherencia y rapidez, ya que las investigaciones pueden durar actualmente hasta 18 meses, durante los cuales el perjuicio a la industria europea puede llegar a ser irreversible. Para ello, es esencial agilizar los procedimientos, asignar recursos adicionales y proporcionar apoyo financiero y técnico a las empresas, especialmente a las pymes, que se enfrentan a mayores costes derivados de los procedimientos de defensa comercial.
     

  • A raíz del debate sobre los desequilibrios macroeconómicos mundiales celebrado en la reunión del Consejo Europeo de los días 15 y 16 de octubre de 2026, la UE debería ir más allá de un mejor uso de los instrumentos actuales y desarrollar una combinación de políticas más amplia y coherente, que incluya el refuerzo del conjunto de herramientas de la UE con nuevos instrumentos que potencien los esfuerzos de reducción de riesgos, así como mecanismos de reacción más rápidos en caso de medidas de represalia.
     

  • La UE velará por que cualquier medida comercial sea proporcionada, se base en pruebas y sea temporal, además de estar dirigida a minimizar las repercusiones negativas en los países socios cercanos, con el objetivo de restablecer la igualdad de condiciones y aumentar la competitividad de las empresas europeas, y no de proteger a las industrias de forma indefinida.
     

  • La UE debería hacer frente de manera eficaz a la elusión de sus medidas de defensa comercial, incluyendo el transbordo, el cambio de ruta y la desinformación o la falta de trazabilidad sobre el origen de las mercancías.
     

  • La UE debería esforzarse por lograr una mayor coherencia entre las instituciones y los Estados miembros, ya que los enfoques nacionales fragmentados debilitan la influencia colectiva de Europa.
     

  • La UE debería adoptar un enfoque más específico, estratégico y sectorial, centrándose en los sectores y las cadenas de valor que constituyen el núcleo de nuestra capacidad industrial, como la maquinaria, la industria química y la automoción, así como en aquellos que son esenciales para la seguridad y la defensa, las infraestructuras críticas y tecnologías como la inteligencia artificial.
     

  • La UE debería hacer frente a las investigaciones comerciales de represalia y otras prácticas comerciales desleales dirigidas contra las exportaciones agroalimentarias europeas sensibles, reforzando los mecanismos de alerta temprana y garantizando un apoyo efectivo a los productores europeos afectados, evitando así que la agricultura europea se convierta en blanco de coacción económica y represalias políticas.
     

  • La UE debería protegerse contra la coacción económica mediante la diversificación tecnológica y geográfica, tanto en lo que respecta a los proveedores de la cadena de suministro como a las rutas de transporte, en consonancia con el próximo instrumento de diversificación. Este enfoque debería ir acompañado de pruebas de resistencia periódicas que abarquen las dependencias directas e indirectas de la cadena de suministro y la disponibilidad de sustitutos, así como de evaluaciones de impacto económico para supervisar los efectos sobre los productores y los consumidores.
     

  • La UE debería reforzar la cooperación con socios de confianza para abordar las dependencias en materia de materias primas críticas, entre otras cosas mediante la producción, la transformación y el almacenamiento internos, basándose en el programa RESourceEU; considerar la creación de un Centro Europeo de Materias Primas Críticas, y apoyar iniciativas multilaterales como Pax Silica, además de supervisar las normativas que limitan el cumplimiento de nuestros objetivos en materia de materias primas críticas.
     

  • La UE debería avanzar en la ratificación de acuerdos de libre comercio con países y socios como Canadá, el Mercosur, la India, Australia e Indonesia, así como en las negociaciones de acuerdos con socios como los Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Malasia y Tailandia, garantizando al mismo tiempo que, en dichas negociaciones, se protejan debidamente los intereses europeos y los sectores sensibles.
     

  • La UE debería ir más allá de las normas comunes de control de las exportaciones y promover una mayor armonización de las prácticas de evaluación y autorización a nivel europeo, reduciendo la fragmentación entre los Estados miembros y respetando al mismo tiempo las competencias nacionales, sobre la base de los avances sustanciales logrados gracias al Reglamento sobre el control de las inversiones extranjeras directas.
     

  • La UE debería avanzar hacia una herramienta, un proceso y un conjunto de normas unificados para gestionar la IED, que se apliquen de manera proporcionada, transparente, geoestratégica y basada en datos contrastados.
     

  • La UE debería reforzar la aplicación de la normativa aduanera, fortalecer la OLAF y la Fiscalía Europea, así como aplicar las nuevas sanciones armonizadas previstas en el Código Aduanero de la Unión contra las plataformas de comercio electrónico que incumplan la normativa, y utilizar la Ley de Servicios Digitales para garantizar que los mercados en línea verifiquen a los comerciantes y aseguren la trazabilidad.
     

  • La UE debe garantizar que su política comercial y de seguridad económica tenga en cuenta el apoyo continuado de China a la economía de guerra de Rusia, cerrando las vías de elusión a través de intermediarios financieros y comerciales.
     

  • La UE debería reafirmar, en consonancia con su política de «una sola China», su compromiso con el mantenimiento del statu quo en el estrecho de Taiwán, recordando que la estabilidad de la región y la libre circulación del comercio son esenciales para las cadenas de suministro mundiales y la seguridad económica de la UE.
     

  • La UE debería reforzar su propia indispensabilidad estratégica para China, ampliando la dependencia de este país respecto a la UE en sectores como la aviación civil, los semiconductores, los productos farmacéuticos y la biotecnología.
     

  • La UE debería coordinar su respuesta con socios de confianza, incluidos los Estados Unidos, tanto a nivel bilateral como en foros internacionales como el G-7, combinando el apoyo mutuo con contramedidas conjuntas, para protegerse contra la coacción económica de China.
     

  • La UE debería presionar para restablecer la igualdad de condiciones en el seno de la OMC, desbloqueando el sistema de solución de diferencias y revisando las normas sobre subvenciones y medidas de salvaguardia.
     

Europa no busca la confrontación con China, sino una relación justa y equilibrada, basada en la confianza mutua ganada a través del respeto, unas normas claras y la reciprocidad. Ahora que se han restablecido las relaciones parlamentarias, deberíamos aprovechar la oportunidad para fomentar un diálogo abierto y constructivo, sin dejar de mantenernos firmes en la defensa de los intereses legítimos europeos.

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