Documento de posición sobre el Mediterráneo

14.07.2016

Documento de posición sobre el Mediterráneo

La estabilidad de la región mediterránea equivale a la estabilidad de Europa

La estrategia global de la UE y la revisión de la Política Europea de Vecindad constituyen una oportunidad única para reflexionar sobre la política de la UE en el Mediterráneo. El Grupo EPP apuesta por introducir  un número limitado de prioridades en la estrategia. La región mediterránea debería ser una de sus principales prioridades, con especial atención a la prevención de conflictos y a la lucha contra las causas fundamentales de la inestabilidad en los países vecinos meridionales.

Nuestro Grupo ha subrayado la necesidad de considerar a nuestros vecinos mediterráneos como aliados en los diálogos sobre seguridad y política diferenciada. La nueva estrategia de la UE sobre el Mediterráneo debe  volver a incorporar las consideraciones de seguridad de una manera más eficaz y coherente. Además, se requieren mayores esfuerzos para conseguir el próximo objetivo, una mayor integración política y económica entre nuestros socios meridionales.

Mientras que la estabilización de la región, desde el punto de vista de la seguridad, es una prioridad de primer orden para Europa. Aprovechar el potencial económico y humano de la región mediterránea es también clave para permitir la paz duradera y la prosperidad, en beneficio tanto de los ciudadanos europeos como de sus vecinos. Nuestro interés colectivo es trabajar para favorecer una región mediterránea dinámica y próspera, disfrutando de la paz, la seguridad y el crecimiento sostenible.

A tal fin, es necesario adoptar medidas e iniciativas específicas,  estableciendo así un puente real entre la UE, sus vecinos y los vecinos de sus vecinos, así como con la Liga Árabe y otras organizaciones regionales e internacionales. Consideramos que es urgente intensificar los esfuerzos de la UE para poder establecer un plan estratégico y una alianza con la región mediterránea. De este modo, se podrá encontrar una solución para la crisis actual y al mismo tiempo, satisfacer los intereses comunes a largo plazo.

1. La política de la UE en materia de migración y asilo debe centrarse en la región mediterránea

La reciente crisis de refugiados e inmigrantes ha conmocionado a la UE. Las normas comunes vigentes no están funcionando adecuadamente y no pueden hacer frente a las circunstancias extraordinarias. Es evidente que nuestro continente tiene que afrontar el problema en su conjunto.

Además, una mejora en la cooperación y solidaridad entre los Estados miembros de la UE, es fundamental para sacar el mayor partido posible de la dimensión exterior de la política de la UE en materia de migración y movilidad. La política euromediterránea debe hacer frente a estos desafíos. El Grupo EPP insiste en la aplicación de la política de tolerancia cero con todos aquellos que trafican con  seres humanos. Para ello, se han puesto en marcha operaciones como la EUNAVFOR MED, destinada a mejorar el control de las fronteras en los países de origen y de tránsito, a celebrar y aplicar acuerdos de readmisión entre la UE y los países mediterráneos, así como entre los países de Oriente Próximo, África del Norte y los países africanos.

Apoyamos la labor de Frontex y de la nueva Agencia de la Guardia Europea de Fronteras y Costas (GEFC) y animamos a establecer una estrecha colaboración entre la GEFC y las autoridades nacionales de vigilancia costera de los Estados miembros, así como con las autoridades nacionales de vigilancia costera de terceros países, incluida la ayuda extraordinaria a las autoridades libias.

Tenemos que confeccionar una lista común de la UE que recoja los países de origen seguros. También es crucial garantizar una mejor comunicación con los países socios y una información clara sobre las políticas europeas en materia de visados para  hacer menos atractiva la inmigración irregular.

2. La construcción del Estado y la consolidación democrática

Consideramos que las medidas para fortalecer la democracia y apoyar unas elecciones libres y democráticas deben seguir siendo una prioridad de primer orden. La UE debe aprovechar al máximo el potencial de sus instrumentos de desarrollo y apoyo a la democracia, así como la capacidad  de gestión de situaciones de crisis, con el fin de ayudar a las nuevas democracias. Es esencial establecer el Estado de Derecho y fomentar los procesos de asentamiento de confianza en las instituciones.

La UE debe hacer cuanto esté en su mano para ayudar al gobierno de Libia, reconocido internacionalmente, ya que la inestabilidad propiciada por este conflicto sin resolver y las consiguientes repercusiones en toda la región constituyen una grave amenaza para la Unión en su conjunto. Garantizar el respaldo unánime al Gobierno de Consenso Nacional libio en la propia Libia es una de nuestras principales prioridades para la región, ya que una Libia estable y un pueblo libio que controle su propio territorio y medios de subsistencia estabilizarán la región.

Las instituciones de la UE deberían cooperar para reforzar la cooperación con los socios mediterráneos, fomentar la democratización, garantizar el respeto de la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos; fomentar la participación de las mujeres en las elecciones como candidatas y votantes, en los esfuerzos de mediación por la paz y las negociaciones comerciales; promover la participación de los jóvenes en la vida política y especialmente su participación en las elecciones locales; respetar la libertad de los medios de comunicación y fomentar el periodismo independiente y de investigación; aumentar la cooperación entre las estructuras descentralizadas (municipal, provincial y regional) a ambos lados del Mediterráneo para desarrollar proyectos específicos.

3. Terrorismo y radicalización

La radicalización religiosa y la expansión de los grupos terroristas constituyen un verdadero peligro a ambas orillas del Mediterráneo. El rápido y repentino crecimiento del Estado Islámico en Libia es muy preocupante, por lo que la UE y sus Estados miembros centrarán sus esfuerzos en ayudar a acabar con el grupo terrorista en la región. Es preciso derrotar no solo a sus operativos en  tierra, sino también su ideología.

Por lo tanto, es necesaria la producción y difusión de material para contrarrestar este discurso, centrándose en particular en los jóvenes, en un intento de ofrecerles perspectivas de futuro, a fin de frenar su reclutamiento por grupos terroristas. Para ello, la Unión debe ayudar a sus vecinos a construir un futuro mejor para la juventud, uno en el que los jóvenes puedan creer y que cuente con empleo y estabilidad.

La UE y nuestras autoridades nacionales deben colaborar plenamente para abordar estas cuestiones cruciales. El Grupo EPP hace particular hincapié,  en la lucha contra el tráfico ilegal de armas de fuego y otros tráficos que permiten la financiación de grupos terroristas. Tenemos que prevenir la radicalización a través de internet y las redes sociales, en particular entre los jóvenes, y ayudar a las familias de todos aquellos que corren el riesgo de radicalización. Deberíamos intercambiar conocimientos sobre mejores prácticas y programas de radicalización con nuestros socios del Mediterráneo meridional; también sobre mecanismos para compartir los datos entre los Estados miembros de la UE y los socios mediterráneos, con el fin de luchar eficazmente contra las redes terroristas.

Habría que llevar a la práctica programas de “desradicalización” que impidan la difusión de propaganda y la incitación al odio. Además,  necesitamos la participación de los líderes de opinión, incluidos los líderes religiosos, en campañas de información contra el terrorismo y en la promoción de discursos alternativos eficaces que ensalcen el patrimonio compartido y los valores que compartimos y el carácter mediterráneo para combatir el miedo, la desconfianza y la destrucción que conlleva la radicalización.

4. Resolver los conflictos políticos, invertir en la prevención de conflictos y apoyar a los socios estables de la región

Instamos a la Unión Europea, en particular al SEAE y a la AR/VP, a que desempeñen un papel diplomático más activo en las negociaciones de paz y la resolución de conflictos en Oriente Próximo, incluido el conflicto entre Israel y Palestina, con el fin de actuar como factor de equilibrio entre los actores regionales y mundiales.

De hecho, el proceso de paz en Oriente Próximo debe seguir siendo una de nuestras máximas prioridades para la región, en el sentido en el que la resolución del conflicto palestino-israelí tendría consecuencias positivas inmediatas para otros conflictos regionales. Una solución negociada de los dos estados sigue siendo la única manera realista de poner fin al conflicto en beneficio tanto de los israelíes como de los palestinos. La política de asentamientos y la reciente tendencia sin precedentes de demoliciones, incluidos los proyectos financiados por la UE y los Estados miembros, están erosionando gravemente la estabilidad de la región, así como la perspectiva de una iniciativa de paz.

Debemos dejar clara la necesidad de redoblar los esfuerzos políticos, ya que no se puede esperar que los ciudadanos y contribuyentes europeos financien la reconstrucción indefinidamente.

La estrategia de la UE para el Mediterráneo también debe tener en cuenta el vínculo con el resto del continente africano y con la Península Arábiga, a fin de anticipar riesgos, pero también de aprovechar los beneficios a largo plazo.

5. Desarrollo de acuerdos de libre comercio y oportunidades económicas en el Mediterráneo

La solidaridad es también esencial para la estabilización y el crecimiento económico de la región. Por una parte, debemos apoyar todos los esfuerzos destinados a lograr una mayor integración económica entre los países del sur del Mediterráneo, y por otra parte, entre los países de ambos lados del Mediterráneo, Tenemos que  comprender que el desarrollo de oportunidades económicas en el Mediterráneo tendrá un efecto dominó positivo sobre todas las demás cuestiones que unen a ambas regiones.

El Grupo PPE ha destacado  la necesidad de:

  • supervisar las negociaciones sobre acuerdos de libre comercio para reforzar los vínculos económicos entre esos países y fomentar su rápido avance sobre la base de intereses comunes, en particular a través de las comisiones parlamentarias mixtas y mediante la inclusión de todos los agentes económicos interesados;
  • canalizar las iniciativas de la UE en el Mediterráneo hacia importantes proyectos estratégicos para el crecimiento económico de la región, como la energía, el agua, las telecomunicaciones y las infraestructuras de transporte;
  • apoyar la inclusión económica de las PYMES en sus acciones en la región del Mediterráneo facilitando sus esfuerzos de internacionalización, que son los motores del crecimiento económico en la región;
  • fomentar y reforzar las iniciativas empresariales, en particular entre los jóvenes y las mujeres, con medidas dirigidas a garantizar el acceso a la financiación para las empresas de nueva creación;
  • seguir fomentando el trabajo en red entre las empresas a través de la creación de cámaras de comercio multilaterales;
  • comprender que las oportunidades económicas dependen de la garantía de la protección y la seguridad en el Mediterráneo, especialmente en el sector del turismo;
  • intensificar la seguridad de las infraestructuras estratégicas, incluidas las refinerías de petróleo y las rutas comerciales (en relación con el problema de la financiación del terrorismo).

6. Hacia una nueva Política Europea de Vecindad y reforzar la Unión por el Mediterráneo

La Política Europea de Vecindad (PEV) está siendo objeto de revisión. Al hacer pleno uso de la Unión por el Mediterráneo (UpM) -la iniciativa intergubernamental para el Mediterráneo que nació en el marco del «Proceso de Barcelona», en la que se incluyen los países del Adriático en la cooperación mediterránea,el futuro de la política de vecindad debe desarrollar un sólido programa estratégico con el fin de:

  • apoyar a los socios que emprendan  reformas que fomenten la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos;
  • contribuir a su desarrollo económico integrador y promover la asociación con la sociedad civil junto con las relaciones con los Gobiernos;
  • apoyar el desarrollo económico y social, el crecimiento y la creación de empleo, el desarrollo del comercio y la mayor cooperación en otros sectores.

Esto significa que la PEV tiene que hacer mucho más para alcanzar el objetivo, fijado en 2010 en el marco de la Declaración de Marsella, de «contribuir a la estabilidad y la paz en toda la región euromediterránea».

La cooperación estratégica entre la PEV y la UpM, que incluye una dimensión parlamentaria a través de la Asamblea Parlamentaria de la UpM, se convierte en  una obligación si nuestro continente quiere fortalecer su papel en la región mediterránea y abordar todos los problemas cruciales.

7. Cooperación en materia de energía: para la seguridad y prosperidad de la región mediterránea

Asimismo, el Grupo EPP reconoce la dimensión estratégica de la cooperación energética en la región mediterránea y destaca la oportunidad que brinda la revisión de la PEV para reforzar los vínculos en materia de energía mediante:

  • la organización de la cooperación en materia de energía a través de un diálogo estratégico con los socios mediterráneos;
  • la anticipación del impacto de las crisis políticas en el sector de la energía y viceversa;
  • la garantía de la cooperación en el ámbito de la ciencia y la I+D en la diversificación energética, el almacenamiento y el transporte (especialmente en lo que respecta a la energía solar).