El fin del chantaje energético: El paso más audaz de Europa

20.01.2026

El fin del chantaje energético: El paso más audaz de Europa

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Tuberías

Hace unos inviernos, Europa contuvo la respiración. Las familias veían cómo sus facturas de calefacción subían a niveles nunca vistos. Las empresas bajaron la luz para sobrevivir. Los telediarios contaban el porcentaje de gas almacenado como si fuera un salvavidas. Y detrás de todo ello se escondía una realidad incómoda: Rusia había convertido la dependencia energética de Europa en un arma política.

Aquella crisis no fue una coincidencia. Fue una llamada de atención. Una lección que Europa no puede permitirse olvidar.

Este diciembre, el Parlamento Europeo y los Estados miembros de la UE alcanzaron un acuerdo histórico: una vía firme e irreversible para eliminar progresivamente el gas y el petróleo rusos. Es más que un reglamento técnico; es Europa eligiendo la seguridad, los valores y la soberanía frente al chantaje. Gracias a nuestra firme insistencia, los Estados miembros están ahora obligados a dejar de comprar, directa o indirectamente, gas GNL a partir del 1 de enero de 2027 y gas por gasoducto a partir del 30 de septiembre de 2027 al agresor ruso.

En el fondo, la retirada refleja una verdad simple: cortar el gas ruso es esencial para la seguridad y la soberanía de Europa.

Pero la independencia energética también debe ser justa. En el PPE hemos sido claros desde el principio: acabar con la energía rusa no puede hacerse a costa de los ciudadanos de a pie o de la industria europea. La independencia energética sólo tiene éxito cuando va de la mano de la asequibilidad y la seguridad. Por eso hemos presionado para garantizar que esta retirada refuerce la autonomía estratégica de Europa, manteniendo al mismo tiempo unos precios de la energía estables y previsibles tanto para los hogares como para las empresas. La transición no sólo debe ser moralmente correcta, sino también económicamente sostenible para todos.

El acuerdo no se limita al gas. El Parlamento también ha conseguido que la Comisión Europea se comprometa a presentar, a principios de 2026, una legislación que prohíba totalmente las importaciones de petróleo ruso para finales de 2027. Esto colma una de las lagunas más peligrosas de la arquitectura de nuestra sanción. Europa no puede seguir pagando a Rusia más por la energía de lo que proporciona a Ucrania en ayudas. Cada euro que fluye hacia Moscú alimenta una máquina de guerra, cada día que Europa sigue comprando energía rusa significa vidas perdidas en Ucrania.

Las nuevas normas también introducen sanciones duras y armonizadas para quienes intenten eludir la prohibición, y cierran lagunas jurídicas, desde las opacas "flotas en la sombra" hasta los orígenes borrosos del gas importado. A partir de ahora, los importadores tendrán que presentar pruebas fiables de la procedencia real de su energía. No se trata de burocracia por burocracia, sino de garantizar que Europa no vuelva a ser engañada por proveedores poco fiables u hostiles.

Para lograrlo, el acuerdo introduce controles reforzados sobre el origen y la propiedad, junto con una supervisión diseñada para cerrar las rutas indirectas, todo ello manteniendo la proporcionalidad de los procedimientos para que los proveedores legítimos puedan seguir operando.

Y hemos aprendido del pasado. El marco incluye condiciones estrictas para cualquier suspensión temporal de la prohibición, permitida sólo en auténticas emergencias, y nunca como puerta trasera para la presión política. Unos plazos claros, una aplicación estricta y un control transparente salvaguardarán el mercado único, mantendrán el flujo de energía en todos los Estados miembros y apoyarán un cambio más rápido hacia las energías renovables y las fuentes diversificadas de GNL.

Es importante señalar que este acuerdo no es sólo una mejora de la propuesta de la Comisión. Es también la prueba de que el Parlamento Europeo puede actuar con rapidez y unidad cuando está en juego la seguridad de Europa. En sólo unos meses, los principales grupos políticos acordaron una posición más firme, más limpia y más estratégica. El Grupo del PPE luchó por adelantar la finalización de los contratos de gas a largo plazo, reforzar su cumplimiento y ampliar su ámbito de aplicación al petróleo y los productos petrolíferos. No se trataba de gestos simbólicos, sino de medidas necesarias para proteger la libertad de acción de Europa.

La era del gas y el petróleo rusos en Europa está llegando a su fin. No porque sea fácil, sino porque es esencial. Europa pagó un alto precio por su pasada dependencia: económica, política y moralmente. Ahora, con este acuerdo, por fin pasamos página.

No se trata sólo de una decisión energética. Es una promesa: Europa se valdrá por sí misma. Europa no financiará la guerra de Putin. Europa no volverá a ser vulnerable al chantaje energético. Y ese es un futuro en el que merece la pena invertir.

Notas a los editores

El Grupo PPE es el grupo político más numeroso del Parlamento Europeo con 188 Miembros de todos los países

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