Los ciudadanos de Europa esperan y exigen, y con razón, que el euro cumpla lo que de él se espera. Si bien la creación del euro supuso un hito en el proceso de integración europea y un símbolo de la unidad de Europa, debe además servir de base para el crecimiento económico y la competitividad de nuestra Unión, así como para la prosperidad y el empleo de la ciudadanía europea. El Grupo PPE cree que todos los países de la Unión que no tengan una cláusula de exclusión voluntaria han de pertenecer a la zona euro siempre que cumplan todos criterios, dado que ello redundará en la buena marcha de todas nuestras economías.

La respuesta del Grupo PPE a la crisis de la deuda soberana en la zona euro, basada en políticas económicas sostenibles y disciplina presupuestaria, ha resultado eficaz y dado fruto, sin que por ello queramos restar mérito alguno a la ciudadanía por los sacrificios que ha tenido que hacer en esta difícil época. Ahora que nuestras economías se están recuperando, ha llegado el momento de aprender de lo sucedido, lo que nos lleva a la necesidad de perfeccionar la estructura de gobernanza de la zona euro, para lo cual nos hace falta un euro que sea estable, impulsor y eficaz.

Un euro estable es un euro con el que podemos desempeñar un papel dinámico en un mundo globalizado. Gracias a que el euro ha pasado a ser la segunda moneda de reserva mundial, superada solo por el dólar, Europa ha podido coger las riendas de su destino y establecer las normas de los mercados financieros del planeta. La crisis financiera de 2007 y 2008, así como la crisis de la deuda soberana, han sido la prueba de que las perturbaciones externas pueden, en conjunción con el sobreendeudamiento, tener un grave impacto sobre las economías y sociedades de Europa, por lo que hemos de velar por que la zona euro disponga de la capacidad de absorción adecuada para contrarrestar las perturbaciones externas venideras; en caso contrario, ni podríamos evitar otra crisis económica ni estaríamos en disposición de generar las condiciones necesarias para que los ciudadanos confíen en la seguridad de sus ahorros e inversiones.

Un euro impulsor es un euro que estimula la inversión y fomenta el empleo. Si queremos crear más puestos de trabajo, hace falta que en Europa haya más inversión y menos deuda, lo cual no será posible sin una divisa fiable que anime a invertir y una Unión que impulse reformas para que Europa siga siendo competitiva y dinámica. Es la única manera de ofrecerle un futuro con posibilidades a nuestras nuevas generaciones; a diferencia de la izquierda, nos negamos a hacer recaer toda la carga sobre las próximas generaciones.

Un euro eficaz es un euro que cumple lo que los ciudadanos esperan de él y los protege en el día a día con políticas económicas sostenibles y reformas que contribuyen a la convergencia de todos los europeos en cuanto a nivel de vida basándose en los principios de la economía social de mercado, de la realización del mercado único, de los proyectos con aliento innovador y de las prioridades de comercio justo.

Nuestra hoja de ruta para un euro estable, impulsor y eficaz:

1. De lo que se trata es de invertir en el futuro de las personas

Una divisa europea no puede depender únicamente de la inversión nacional, por lo que la Unión ha de generar mejores condiciones al objeto de atraer inversiones inteligentes que estimulen la competitividad y creen puestos de trabajo.

  1. El Grupo PPE abanderó el establecimiento de un plan europeo de inversiones (FEIE) con el que se han conseguido millones de euros de inversión tanto pública como privada, y tenemos la firme intención de establecer lo antes posible un plan de inversiones de aún más calado sobre la base de este gran logro.
  2. El presupuesto del que dispone la Unión debe orientarse de manera más precisa a financiar programas de investigación concretos que entrañen la modernización efectiva de nuestras economías.
  3. El Grupo PPE quiere establecer una capacidad presupuestaria como parte del presupuesto de la Unión, pero yendo más allá del límite actual, al objeto de:
  • Proteger la inversión en épocas de crisis;
  • Asistir en la aplicación de reformas estructurales;
  • Ayudar a la convergencia de los Estados miembros no pertenecientes a la zona euro;
  • Contribuir a la estabilización de las economías de los Estados miembros en los momentos difíciles;
  • Desempeñar a corto plazo un papel protector de las inversiones al objeto de atenuar los costes sociales de las reformas necesarias.

2. La responsabilidad y la solidaridad van codo con codo

Para la solidaridad, hace falta responsabilidad: si bien la Unión debe estar en disposición de ayudar a todo Estado miembro que se halle inmerso en una crisis financiera, estamos en contra de los comportamientos imprudentes. La gestión responsable de sus finanzas es obligación de cada Estado miembro, que es asimismo responsable de la ayuda financiera que reciba.

  1. En el marco de esta capacidad presupuestaria, dicha ayuda estaría supeditada al cumplimiento de los criterios necesarios (siendo el más notable el Pacto de Estabilidad y Crecimiento) para evitar el riesgo moral, lo que incluiría la aplicación de las recomendaciones específicas por país.
  2. Aquellos Estados miembros que acepten pasar a formar parte de la zona euro deberían recibir ayuda preparatoria a esta adhesión. No obstante, y sin perjuicio de sus obligaciones jurídicas en virtud de los Tratados, los Estados miembros con la política de negarse a formar parte de la zona euro no deberían poder adoptar decisión alguna en cuanto al futuro de este.
  3. Los Estados miembros que acumulan deuda son responsables de esta, por lo que necesitamos dotar a los Estados miembros de normas en materia de insolvencia para devolverles su responsabilidad individual.
  4. Hemos de evitar imponer sobre las próximas generaciones la carga de unos niveles de deuda insostenibles.

3. Europa ha de tener su propio fondo monetario

A fin de disuadir a los especuladores financieros de intentar atacar Estados miembros concretos, se debería transformar el Mecanismo Europeo de Estabilidad en un fondo monetario europeo (FME) a todos los efectos que hiciera preparativos de prevención de crisis, asistiera en los procesos de reestructuración de la deuda y brindara ayuda financiera condicionada para las reformas estructurales necesarias en aquellos Estados miembros que, gozando de solvencia, se encuentren con dificultades para acceder a los mercados financieros.

  1. El FME debería ser conforme al Derecho de la Unión y ejercer su cometido de manera independiente y sobre la base de sus conocimientos técnicos;
  2. El director del FME lo debería elegir el Parlamento Europeo;
  3. El director del FME debería informar al Parlamento Europeo, y
  4. El FME no debería mermar el control que ejercen los Parlamentos nacionales ni afectar a los derechos de estos.

4. Una mayor legitimidad democrática de la zona del euro

La ciudadanía ha de tener la certeza de que las decisiones que afectan a su futuro económico no son adoptadas por unos «poderes en la sombra», sino por sus autoridades y representantes legítimos.

  1. El Grupo PPE quiere reforzar las competencias del Parlamento Europeo en el proceso de adopción de decisiones económicas, por lo que somos contrarios a la idea de duplicar estructuras mediante la adición de un parlamento de la zona euro. El Parlamento Europeo ha de gozar de más capacidad de intervención en lo que respecta a las prioridades económicas generales que establecen los ministros de Hacienda de la zona euro, y es por otra parte menester reforzar la participación del Parlamento Europeo y los Parlamentos nacionales, así como el diálogo entre ellos. Las decisiones adoptadas por los ministros de Hacienda nacionales han de estar basadas en estos objetivos a escala europea y ser su reflejo.
  2. El Grupo PPE quiere que el euro disponga de un rostro político, un vicepresidente de la Comisión Europea responsable de la UEM sujeto a la rendición de cuentas democrática que esté encargado tanto de velar por el cumplimiento de la normativa de la zona euro como de garantizar la coherencia y eficacia de nuestras políticas. Para lograrlo, proponemos que este vicepresidente responsable de la UEM sea:
  • La cara que represente la zona euro ante el resto del mundo en las correspondientes organizaciones internacionales, y
  • El responsable de proponer de qué manera debe utilizarse la nueva capacidad presupuestaria para generar inversión y asistir en las reformas estructurales necesarias de conformidad con la normativa acordada, todo ello disponiendo de competencias reforzadas para velar por la observancia del marco de gobernanza económica y garantizar que se aplican las recomendaciones específicas por país.
  1. El Grupo PPE quiere que haya una mayor rendición de cuentas a nivel nacional: los ministros de Hacienda han de asumir responsabilidad plena en el ámbito nacional por las decisiones que acuerden en Bruselas. Los compromisos en materia de política económica asumidos a nivel europeo han de incorporarse de manera eficaz a las políticas económicas nacionales.

5. Nuestros ahorros, en buenas manos

  1. Nuestro sector bancario ha de seguir en regla: queremos que los bancos actúen de manera responsable y que culmine la unión bancaria para su mayor solidez y el refuerzo de su regulación y supervisión. A tal objeto, los bancos han de disminuir el volumen de créditos de alto riesgo en su haber. Hay que reestructurar o cerrar, si no queda otro remedio, aquellos bancos que supongan un grave riesgo para la estabilidad del conjunto del sistema bancario, evitando al mismo tiempo que esto se haga a expensas del contribuyente, y, una vez que se cumplan las condiciones para ello, nos hace falta un sistema europeo de garantía de depósitos.
  2. El Grupo PPE tiene en gran estima la independencia del BCE y es consciente de que la política monetaria de este ha supuesto un preciado respiro. No obstante, al objeto de restablecer una economía equilibrada y en este momento de recuperación económica, queremos que se ponga fin gradualmente y de manera cuidadosa a las medidas excepcionales del BCE. Debemos fomentar que la gente ahorre y hacer que ello resulte más atractivo.
  3. Habida cuenta de la querencia de los ciudadanos por su divisa, el Grupo PPE va a seguir defendiendo la posibilidad de pagar en metálico: rechazamos toda medida que vaya en el sentido de una Europa sin efectivo.