La disciplina presupuestaria no es un capricho

La economía social de mercado necesita unas finanzas públicas saneadas. Si Europa quiere mantener un buen nivel de protección social, necesita cuanto antes una consolidación fiscal. Reducir el gasto público innecesario es una condición para impulsar las inversiones y el crecimiento económico. Los atajos propuestos por fuerzas políticas de la izquierda solo logran poner en mayor riesgo nuestra economía, profundizar y alargar los períodos de recesión. Además, los jóvenes y las generaciones venideras merecen vivir sin las cargas del pasado.

El presupuesto de la UE representa menos del 1% del PIB europeo para sus 500 millones de habitantes. Debería ser un presupuesto flexible para que Europa pueda financiar sus políticas.

Mantener la competitividad de la agricultura europea

Para garantizar alimentación saludable, la UE debe garantizar la viabilidad de sus sectores agrícola y pesquero, para que sean competitivos y respetuosos con el medio ambiente al tiempo que aseguran una buena calidad de vida a agricultores y pescadores.

Europa también debe luchar por la seguridad y contra los fraudes alimentarios, sin menoscabar la competitividad de su agricultuira ni la salud de sus 500 millones de habitantes. También creemos que la UE debería centrar sus ayudas al mantenimiento de los empleos y el desarrollo de las áreas rurales.

Financiación regional responsable

Un nuevo sistema de recursos propios haría más transparente la financiación de la UE y serviría para que los Estados miembros fueran plenamente responsables de la buena gestión de los fondos comunitarios. Ahora, un 80% de ellos se distribuye a nivel nacional, pero se responsabiliza de su vigilancia de la Comisión Europea.

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